Kaleidoscopio

Presión ocular, molestia peculiar
me remontas a climas
cuyos tonos tornasoles
me embargan de nostalgia

rastros de esferas volcánicas
botes de pelotas saltarinas
paso de cometas y purpurina

cuando el kaleidoscopio se atrofió
rompiendo en partecitas
amarillas hacia la derecha
y azules, desparramadas infinitas

un desastre a secas
no siempre es factible prever
circunstancias como ésta

a menos, claro,
lo hubiese movido
del sitio al cual
lo designé sin amparo

un rinconcito del quinto estante
acunado al lado de libros
a un, acantilado del piso 

Amarat

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Amo

No quiero un cubículo
no quiero una jefes
ni horarios de oficina
no quiero pasar la vida
detrás de un escritorio
que no me describe

no quiero perder la pasión
despertarme un solo día
sin amarlo por completo
sin llevarlo al extremo
no quiero servirle a alguien

producir un film ajeno
en el que no creo
no quiero hacer televisión
o la porquería que la suplanta
haciéndose llamar programas

no quiero venderme por unos dólares
ni traficar cuerpos para publicidad
ni rentar mis ideas para comer
con gusto viviré a las justas
escribiendo en calles ocultas

con gusto olvidaré mi nombre
me rendiré como un discípulo,
con gusto he de perder mis años
si se traducen en hacer lo que amo

Amarat

(No está demás decir que lamentablemente trabajar en lo que amamos, muchas veces queda en utopía, por lo que, a pesar de que trabajar para ganar dinero sea necesario, igual es indispensable buscar unos momentos para realizar nuestros sueños)

Pienso

Pienso, la verdad indiscutible por la que parte Descartes:
Pienso, luego existo; luego soy, luego desaparezco,
me sumerjo en mis adentros, reflexiones me llevan lejos,
impulsos eléctricos que despegan mis pies del suelo,
que me empujan y me transportan al multiverso añorado;
cuando entre tanto, el espacio se divide en partículas microscópicas que
componen galaxias, estrellas, microorganismos con vida o restos de ella,
divago… deambulo, mi pensamiento se torna sombrío como certero :
somos nada, somos uno, una casualidad entre trillones

energía creciente que forma universos paralelos,
tan   a n ó n i m o s   como nuestro   u l t e r i o r,
probabilidades, oportunidades, depende del ángulo focal,
del filtro que nos ponemos al ver, como quién pasa a mirar;
pienso, pienso mucho, requiero un por qué y un para qué,
mientras ideas surgen innatas como huella del infinito estelar,
como si alguna célula en mí lo supiese desde de siempre,
como si estuviese impreso en alguna parte, de cierta forma
Pienso, luego existo ¿O existo y por ende pienso?

existo, siento ¿o es un parecer? una distracción de “La mátrix”
nuestras percepciones nos restringen, las falsas creencias,
la incrédula fe de creer que somos los elegidos,
la ignorancia de suponer que estamos solos,
en este ámbito consumista que aleja la autenticidad
que esperamos desde el inicio de la era, desde la razón;
y qué será, qué será, no cesan mis ansias de cuestionar,
porque pienso, siento, soy y es esa la sociedad salvada
los que sienten, piensan, s o n. 

Amarat

(Este poema lo escribí en el 2012, leía sobre Descartes y cómo su pensamiento fue aplazado por nuevos filósofos -como Spinoza- y me quedé pensando, en la evolución de las teorías, qué mágico resulta el cuestionar)

Bla  

Yo no pienso al hablar
no pienso al escribir
las palabras caen
absorbidas por
un afán voraz
de comunicar

siente en los poros
esta, mi ansiedad,
no estás al control
(aunque si lo estás)
siente este vomitivo
concepto de hablar

cuando las palabras,
en realidad no bastan
porque por más que
las repito y las repito,
estas no logran sanar
lo que no está escrito

Amarat

REMINISCENCIA  

Sonido a melancolía,
envuelve fantasmas
con los colores  
que te rodean

al fondo, arrebol
espera a desaparecer,
en esa deserción, 
el frescor del delirio

en esa falta siento  
la pasión extravagante
del mañana,
de quiénes esperan

en este minuto,
aprecio cada posibilidad,
ato siniestra la casualidad
valoro nuestra brevedad

refleja tu luz en
moléculas de hidrógeno
que se renuevan en un rayo
que se esfuma

¿Qué es existir?

si no momentos  
que se irán
como un día  
el sol también lo hará

Amarat

General Sherman

A las rodillas del tallo
de un arcaico árbol
he venido a apoyar
las vértebras

un martes
mientras regreso
del mercado  

Reposo mi andar
en sus raíces
mi espíritu se calma
abalanzado por ramas

acariciado por hojas,
se calma como el
llanto de un niño

Su tronco de madera oscura
me columpia revelándome
a fieras pasadas
-distrayéndome-

con frutos redondos,
calma el lamento;
al menos por ahora

Amarat

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Gravedad

Una bocanada del humo
del que exhalo
se revuelca con el viento
en un juego pretencioso
de quién lleva
el poder

mas, el humo del que exhalo
se rinde de antemano
extinguiéndose al roce de la brisa

hay cosas que no perduran
emergen brevemente
se van como si nada
y si no las miras
fijamente
el lapso de su estancia 

Las perderás
una y mil veces
(más)

Amarat

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Nacimiento

del caos nací
la noche de
un miércoles
con las estrellas
instalándose

en mi vida

entre la alegría
de mi madre
y el – ¡por fin! –
del doctor

salí a este mundo
sin mucho dolor

a mí,
me parieron

con amor,
sin control
como quizá
a otros, no

sin embargo,
descuida que

lo que viene
en un futuro,
sólo depende
de tu acción.

Amarat

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Autoengaño

Mi cerebro está inventando historias,
a ver si en una de estas te tengo,
mi cerebro está mintiendo 
diciéndome que tú me quieres,
cuando, en realidad, 
no lo sabe  

mi cerebro me dice que 
cuando me ves, me amas 
             pero  
¿realmente me ves? 
o exclusivamente distingues la prisa,
o exclusivamente distingues la ansiedad 

¿ves debajo de lo que muestro? 
de mis reacciones 
O de mis gestos,
de mis dudas y demás 
me ves como yo me veo 
¿O, acaso el tuyo te engaña a su vez?

Amarat

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