4 poemas de Artwood

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LOS POETAS RESISTEN

Los poetas resisten.
Es difícil librarse de ellos,
aunque Dios sabe que se ha intentado.
Nos los encontramos en el camino
en actitud mendicante, con sus platos,
una costumbre ancestral.
No tienen nada,
excepto moscas secas y céntimos falsos.
Nos miran como pasmados.
¿Están muertos o qué?
Sin embargo, tienen esa mirada irritante
de los que saben más que nosotros.

¿Saben más de qué?
¿Qué es lo que alegan saber?
Escupidlo, les silbamos.
¡Decidlo claro de una vez!
Si buscas una respuesta sencilla,
entonces fingen estar locos,
o borrachos, o pobres.
Se pudieron esos disfraces
hace algún tiempo,
esos jerséis negros, esos andrajos;
ahora pueden quitárselos
Y tienen problemas con sus dientes.
Ésa es una de sus cargas.
Les vendría bien ir al dentista.

También tienen problemas con sus alas.
No se muestran dispuestos a colaborar
con nuestro departamento de vuelos.
Ya no planean, no resplandecen,
no bromean.
¿Para qué demonios les pagamos?
(Imagina que les pagamos.)
No pueden despegar
con sus plumas enlodadas.
Si vuelan, es hacia abajo,
hacia la húmeda tierra gris.

Idos, les decimos,
y llevaos vuestra aburrida tristeza.
No os queremos aquí.
Se os ha olvidado cómo decirnos
lo sublimes que somos.
Que el amor es la respuesta,
siempre nos gustó ese verso.
Se os ha olvidado cómo hacernos la pelota.
Ya no sois sabios.
Habéis perdido vuestro esplendor.

Pero los poetas resisten.
No se puede decir que no son tenaces.
No saben cantar, no saben volar.
Sólo saltan y croan
y se golpean contra el aire
como si estuvieran en jaulas,
y cuentan el viejo chiste.
Cuando les preguntan, responden
que dicen lo que deben.
¡Jopé, qué pretenciosos son!

Sin embargo, saben algo.
Hay algo que sí que saben.
Algo que están susurrando.
No alcanzamos a oírlo.
¿Será sobre el sexo?
¿O sobre el polvo?
¿O sobre nuestro miedo?

MARGARET ATWOOD (De “La puerta”, 2007)
(Traducción de María Pilar Somacarreras Íñigo)

 

LECTURA DE POEMAS

Al mirar al poeta -al poeta famoso-
que revuelve sus entrañas, prepara
su cúmulo de pensamientos destructivos
y deseos vergonzantes,
sus odios rancios, sus tenues pero agudas ambiciones,
no sabes si ser sarcástico o agradecido,
al ver que él se confiesa por nosotros.

Desafienate, lleva un jersey suave,
no negro, sino amarillo pálido
como un sorbete de crema, el color
que compras a tus hijos cuando no quieres parecer sexista,
y su rostro de frente inquieta
flota sobre el oscuro fondo del escenario,
sus rasgos poco definidos
como el sol a través de la neblina;

y comprendes cómo era esta cara, una vez,
cuando era un muchachito ansioso
de puntillas y en equilibrio, que se miraba al espejo
y se preguntaba, ¿Por qué no puedo ser bueno?
y luego, ¿Son éstos mis verdaderos padres?
Y después, ¿Por qué el amor hace tanto daño?
Y más tarde, ¿Quién causa las guerras?

Quieres cogerlo en brazos
y contarle un montón de mentiras.
La gente normal no pregunta estas cosas,
podrías decir. En su lugar, vamos a fornicar.
Sabes bien que mujeres más estúpidas que tú
lo han propuesto como remedio para todos los males
de la mente y el alma. Tú juraste no caer nunca en ello,
así que haces una excepción con él.

Pero él sólo respondería,
Te he hablado de mis costras y de mis compulsiones,
mis repugnantes tormentos, mi falta de dignidad…
sólo te ensuciaría.
¿Por qué molestarte?

Y tú contestarías:
Nadie te obligó a hacer esto,
a tontear con las sílabas y el dolor,
a rodar desnudo por los cardos
y sacar tu lengua en las espinas.
Podrías haber sido albañil.
Podrías haber sido dentista.
Estar cubierto de una costra dura. Ser impasible.

Pero es inútil. Muchos albañiles
se han volado los sesos con pistolas,
de pura desesperación. En los dentistas, el porcentaje es más alto.
Quizá sea en lugar de, el escribir poesía.
Quizá esa sarta de palabras,
que ahora sale de él cual vena despellejada,
es lo que lo mantiene atado
a unos metros cuadrados de esta tierra.

Así que sigues mirando, mientras se desolla a sí mismo
en un éxtasis de auto-reproche,
ahora ya está en ropa interior,
lleva una saya de crin y unas cadenas
-fíjate bien: éstas son metáforas-
y comprendes que, al fin y al cabo,
tiene una destreza inconsciente, como hacer collares de cuentas
o destripar una caballa.
Existen técnicas o trucos para ello.

Pero en el momento en que te sientes engañado,
su voz se interrumpe de forma abrupta. Asiente levemente
y sonríe, hace una pausa;
y tú sientes el aliento que respiras
como un puño de aire que te golpea,
y te unes al aplauso.

MARGARET ATWOOD (De “La puerta”, 2007)
(Traducción de María Pilar Somacarreras Íñigo)

 

UNA MUJER POBRE APRENDE A ESCRIBIR

Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.

Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.

Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.

Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.

Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.

Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.

Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.

¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:

¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?

MARGARET ATWOOD (De “La puerta”, 2007)
(Traducción de María Pilar Somacarreras Íñigo)

HAS OÍDO AL HOMBRE QUE AMAS

Has oído al hombre al que amas
hablando consigo mismo en el cuarto de al lado.
No sabía que le escuchabas.
Pegaste el oído al muro
pero no conseguías captar las palabras,
sólo una especie de ruido sordo.
¿Estaba enfadado? ¿Estaba maldiciendo?
¿O era una especie de comentario
como una larga y críptica nota al pie en una página de versos?
O buscaba algo que había extraviado,
como las llaves del coche?
Entonces, de repente, se puso a cantar.
Te asustaste
porque era algo nuevo,
pero no abriste la puerta, no entraste,
y siguió cantando con su voz grave, desafinada,
densa y dura como el brezo.
La canción no era para ti, no te mencionaba.
Tenía otra fuente de contento,
nada que ver contigo en absoluto,
era un hombre desconocido, que canta en su cuarto, solo.
¿Por qué te sentiste tan dolida, y tan curiosa,
y al mismo tiempo tan feliz,
y también tan libre?

MARGARET ATWOOD (De “La puerta”, 2007)
(Traducción de María Pilar Somacarreras Íñigo)

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Sin educación

Me educaron para ser femenina y guardar prudencia 
dijeron que si cosas no me gustan, las debo de aguantar 
que si estoy mal, no lo muestre, que sonría y me las dé de perfecta 
ropa limpia, falda larga, cabello impecable y poco maquillaje en la cara, 
cubrieron mi piel para evitar tentaciones (me  prohibieron  tenerlas) 
me contaron que no me corresponde dar  la iniciativa, 
que buscar a un chico en su casa, no es de señoritas, 
me enseñaron a preocuparme del qué  dirán,  
a estar pendiente de sentencias externas 
al parecer, me definían, de cierta manera 
 
Me enseñaron a tejer, a bordar y a cocinar 
para convertirme en esposa, sino ¿quién me pretendería? 
me instruyeron comportarme amable y consentir, para así, 
evitar el trágico destino de la tía sin hijos  
me regalaron muñecas para reforzar a la madre expectante,
me negaron prestársela a mi primo que quiso jugar con una,
me  atiborraron  de  Barbies  y  sus  implementos 
para que anhelara comprar ropa y propiedades,
me dieron revistas con ejemplos de mujeres que  
resaltan por su físico, NO  su  intelecto.

Me impusieron un  modelo  de  belleza  
para que me esforzara por caber en él 
despreciando a aquella que no lo hace, 
me dieron un rosa suave y a los chicos, un azul fuerte 
me educaron para ser princesa y esperar mi rescate
no me dieron instrumentos para hacerlo yo solita
me pusieron a dormir hasta la llegada del príncipe
aquel que movería el universo por uno de mis besos
me hicieron soñar un hombre de perfección garantizada,
supuesto que me dio inseguridades en relaciones futuras,
‘quizá si no me baja la luna, no es amor verdadero’’ 
¿lo ven? nos  imponen  roles  que  crean  barreras 
a ellos que los hace verse dioses, o a nosotras, cenicientas 
 
Estudié en un colegio de mujeres y nadie mencionó si quiera  
a Mercedes Cabello de Carbonera o a Simone de Beauvoir 
ni la palabra  feminismo,  surgió alguna vez 
me hablaron de identidad, pero en la práctica,  
encontré  amonestaciones  y   oleadas  de   “no” 
me instaron no refutar ni pensar disparejo 
para filtrarme como el común denominador 
derrochando la única biografía que poseo 

Me  hundieron  en   el   sistema   prusiano  
así   que   tuve   que   emerger  de   él 
mientras aún limpio sus restos y los rezagos que deja 
las  mil  etiquetas  que  aún  veo  en  rostros distantes 
de  quienes  me  juzgan   por  no  actuar cómo esperan,  
por no callar cuándo quieran, y ¿les soy sincera?
no  hay  tiempo para satisfacer a cualquiera 
únicamente has de ver tu historia entera 
nota que vale la pena innovar la sociedad;
si eres de los que despiertan, comprenderás, 
puesto que percibirás el llamado filantrópico 
de formar una comunidad de librepensadores 
que defienden la justicia, el amor y la equidad 
 
A todos nos dicen cómo portarnos, qué deliberar 
encasillándonos  en  géneros o  por  creencias; 
sin embargo aportar a esta educación primitiva 
nos aparta como colectivo, nos vuelve egoístas,
seres que no meditan la repercusión de su accionar 
 
A mí me educaron para ser un autómata, inanimado y vano, 
para  condenar  otras  maneras   de  reflexionar,   de  amar, 
para  acontecer  como una  oveja  extra  del  rebaño  sinfín 
aléjate, verás qué requieren de ti: un soldado sin razón ni pasión,
esto es lo que hacen con nosotros, matándonos por dentro,  
para que no nos apetezca desarrollarnos libres,
para que no lo deseemos ni causemos ‘problemas’
nos educan para morir, ahora, pregunto: 
 
¿Los vamos a dejar? 

Amarat

(*A propósito del día de la mujer, y de la toda esta polémica que se viene dando en la educación, hay que recordar que es necesario educar para ser iguales, que lo que se nos es innato es nacer sin prejuicios y que estos solo los vamos adquiriendo en el camino… )

SIN EDUCACIÓN

No tienes cabida

Hay corazones trasparentes
como el canto de un ruiseñor
ellos, por contrario al anhelo,
no fueron hechos para este orbe
lo corroboran las prontas partidas,
un corazón cuyo amor es fuego vibrante
no le pertenece a la jerarquía en Tierra

esta cárcel circular que habitamos
es sólo apta para quién sobrevive
para quién manipula alientos foráneos;
no para aquellos que no ven la inmundicia
la fase decrépita en la que nos hallamos,
no, sus ojos fueron sellados,
preservando su inocencia
con bendita ignorancia

sus días fueron desborde de felicidad,
hasta el último de ellos fue matizado
con aprecio sincero por la humanidad,
ellos no vieron los hilos que nos jalan
ni sufrieron la derrota de sus sueños
¿hay acaso algo más puro que eso?

ven, alúmbranos un rato
con tus gratos recuerdos,
que el sendero se complica
o lo enmarañamos nosotros,
al decidir hurgar en los intestinos
de un monstruo llamado sistema
¡oh, luminoso ser ido! que tu fe
se me contagie con un canto

que, por lo menos, uno de nosotros,
descansa ya de la voracidad que rodea,
que, por lo menos, una de nosotras
se convertirá en polvo estelar,
mantente luz, ente pasajero,
y al menos de vez en cuando,
ven e iluminamos un tanto

Amarat

no-tienes-cabida

Transgresión

Inconsecuencia ante doctrinas 
normalidad que se transforma 
Queer, poliamor, sin géneros 
actuar conforme a gustos 
gustar conforme a ideas 
 
rock psicodélico, música disco,  
revelan espíritus insatisfechos 
lo establecido es una invención 
lo recuerda la Santa Inquisición
o el entretenido coliseo romano 
 
hay un lado correcto en la historia 
hay quién es un hito (o un mito), 
quienes cuestionan costumbres 
quiénes transgreden los tabúes 
aquellos que no se reprimen 
 
así la urbanidad los rezague 
así los gobiernos los liquiden, 
resiste, no le consientas quitar 
la lumbre de autenticidad que 
en vuestras pupilas arde 

Amarat

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Estrella fugaz

La luz no muere, es eterna
y aunque no logres tocarla
traspasa mil dimensiones
tal y como hace el amor

por eso, no me angustia tu ida
el presenciarte en mi vida,
es el privilegio más grande
y tu afecto, es la prueba de
que no todo tiene fronteras

quiero decir, me dueles
como temblor en el vientre
y tu partida inadvertida no
hace más que dejarme vacía
pero, ese tintineo minúsculo
que aún escucho en mi pecho

resuena lo mucho que te quise
y es ese amor, lo que me fortalece
lo que me da abrigo aun con ausencia
es esa luz intermitente que prendiste
en aquellos que te descubrimos

es ese destello, el mejor testimonio de ti
lo que le contaré a tus nietos cuando su padre
no sepa hablar, porque le faltaron memorias,
estaré ahí, contando tus travesías y alegrías
porque eso es lo curioso del cariño
es lo único que te convierte inmortal

Y aún, con tristeza cayendo de mis ojos
es él, el que ilumina nuestro camino
el de aquellos que permanecemos
es él, lo que evitará tu extinción,
mi, por siempre, estrella fugaz…

Amarat

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Reivindícate, bruja

Entre pócimas abortivas
y conocimientos feministas
la santa inquisición y el pueblo
vieron en ellas una amenaza
optando por calcinarlas vivas

incendiaron sus capas de liberación
por no obedecer sus cánones de belleza
las condenaron por amarse

 entre ellas
por compartir sabiduría restringida
por incitar a la revuelta de mujeres

las cazaron, por correr desnudas en bosques
y rezarle a la Luna y sus poderes femeninos
miles de mujeres asesinadas por pelirrojas,
hoy las conmemoro, rebeldes, libertarias
el eco valiente de la resistencia pasad

a

Reivindícate maga que baila en mi alma,
no temas, sal a las calles y aprópiate de ellas
que escuchen nuestros embrujos y que tiemblen
con nuestros pasos acercándose, no le tememos
ya a la hoguera, hoy pasamos por encima de ella

hoy nos levantamos de las tumbas
reinventamos cenizas de brujas antepasadas
y con nuestra escoba en mano, salimos a volar,
a apoderarnos de los estados que haremos aptos
para las nietas de las hechiceras que no pudieron quemar

Amarat

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Perfecta

Ya  estuve  ahí,    ya  fui  esa  persona
la que no arriesga, la que no empieza
la que observa incierta y la que nunca acierta
ya  pagué  deudas de generaciones  pasadas,
de  mujeres  imaginarias  que  no  protestaron
creyendo  en  los  engaños  que  les  contaron

Me   vi   ancha,  me  vi  tonta,  me  vi  loca
me    vi     insuficiente     en      el     espejo
me vi fea, me vi perversa, me vi insegura
me vi lo  suficiente  para  no hacerlo más
porque me cansé  de  insistir en esa perfección indicada
de tener que pretender la  familia soñada
de   tener   que   preocuparme  de  lo   que  otros quieren

¡y  vaya  que  miles  quieren  un trozo de mí!
un vientre de alquiler, la ama de casa que limpia y lustra callada

aquella mujer que va a la iglesia, que cree en el destino, la suerte y  el azar
aquella    mujer    que    se    quiere    tanto     como    para    no    engordar
como para no fumar, como para no insultar
la  chica  que  nació  para  transcurrir como sombra de algún caballero más

no soy esa dama prudente y eso no me hace mala
no soy esa señorita que no discute para complacer
que no tiene sugerencias, que no expresa ni siente
no   estoy   para   ser  aquello  que  quieren  de  mí
la mujer que no disfruta su libido,  la que  no  habla  de su intimidad
porque es tabú,  mientras va presa entre  prejuicios  y  estereotipos
muchos de los que viví y que ya  no alcanzo  a  ser
En esta, mi vida; la ilusión mejor cantada de la libertad

bajo    los   parámetros  de   mis   grandes   limitaciones
en esta,  mi  vida,  no  soy  esa  perfecta  mujer  y no me culpo más,
fui, el reflejo de una sociedad banal, de los sueños de mis parientes
más    viejos     que      en    sus     tumbas,     revolviéndose    están
así que sí, ya complací a quienes me instruyeron qué lucir o cavilar

ya me vestí  y  me desvestí, ya guardé silencio, ya dejé de razonar
ya cedí,  ya resistí,  ya puse la otra mejilla,  ya tragué mis lágrimas
ya   fui   poco   fuerte,    ya   les   permití   derrotarme
ya me vi como un objeto de publicidad, ya me sentí como compañía
ya me perdí entre habladurías y competencias ridículas,
con  mujeres,  a  la  par  de   capaces  que  yo
ya caí en lo más bajo:  odie  hallarme  mujer
ya lo hice y no lo haré más, porque ahora entiendo, esa no soy yo
sólo, la mejor versión contada de la intolerante, de la no creyente,
la de los malos días y de los pésimos hábitos

no      más       la       damisela       en      peligro
sino  una  mente  emancipada   que  se  acierta en cada jornada
aquella  persona  que  ha  decidido  convertirse  en  quién desea

independiente de estereotipos que encasillan
que nos apartan de nuestro lado humanitario
aquellos que nos dicen que obrar diferente es  malo
aquellos que nos hacen divagar, así que no, hoy no
hoy   no   esconderé    quién    soy    para    agradar
hoy  no  estoy  aquí para lidiar  con  apetitos ajenos
hoy        no,          no,         ni         nunca         más.

Amarat

Sin título5

(A propósito de la marcha #Niunamenos , dejo un poema de hace años)

 

Amor al alma

¡¿Cómo que no has amado a una mujer?!
admirado a alguna diosa como Atenea, Gaia o Ishtar
engrandecido un tono como el de Yma Sumac o Edith Piaf
Cómo ignoras que has crecido con un poema de Sara Hale
o conocido historias, como la de Anna Frank o Rosa Parks

¿Cómo no te has enamorado de una mujer como Lady Godiva?
sin haber visto su cuerpo como es el caso de Juana del Arco
simplemente oyendo la ideología de Oriana  Fallaci
o asombrándote con las batallas de Irena Sendler
cómo no conoces los descubrimientos de Lisa Meitner
las   mil    teorías   de   Oliva   Sabuco
e ideas revolucionarias de María Montessori

¡¿Cómo no has amado a una mujer?!
una de esas de verdad como Sarojini Naidu
cuya palabra no fue apagada, tal como Rosa Luxemburgo
que dijo “Quien  no  se  mueve,  no  siente las cadenas”
aquellas que se inmortalizan en nuestro pasado:
en ciencias a Mary Somerville, en arte a Camille Claudel
o  en  la  filosofía a  María  Zambrano
o tipeando -mujeres en la historia-  una tarde en internet
cómo has desaprovechado la dicha de amar a Frida Khalo
no por su sexo, ni por su estancia sino por su ida que lastima
haciéndote añorar haberla presenciado como a Pizarnik

Personas que inspiran tal como Micaela Bastidas
que te incitan a reformar tal como  Hedy Lamarr
cómo no te dan una heroína como la samurái Tomoe Gozen
de  esas  que  no  son  ficción  como   Agustina  de  Aragón
o aquellas aventureras como la pirata Mary Read
o   la   conquistadora   Inés   de   Suárez

¿Cómo las olvidan como a  Mileva Maric o Amesia Sentia?
o las asesinan como en el caso de María Elena Moyano
cómo es que nos privan así de nuestro legado
robándonos individuos cuyo error fatal fue nacer mujer
por ello te invito conocer mujeres como Maya Angelou
a amar a las que se fueron como Chien Shiung Wu,
a las están por ahí, Malala Yousafzai
o Marjane Satrapi, pero de prisa
que si borran nuestra historia
debemos  redescubrirla  nosotros(as)

Amarat

Original de Ladies of the Road

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