Hincapié 

Despacio, despacito 
casi, casi, imperceptible 
Se apropian de tu entidad, 
cual juguete en un estante, 
planean, deciden, 
escogen por ti  

¿Cómo será tu existir?
¿Qué atajos has de seguir?
¿Por qué dejarlos?  
Y contentarlos, si al menos,  
la existencia imposible
 les puedes hacer

Amarat

Pasos de libertad 

despiertas gris como un cervatillo de invierno 
un día que todavía no decide cómo sentirse 
soñolienta bostezas mientras rayos solares 
te acarician, asomándose tímidos por la ventana,
te levantas, te estiras ¿gustas de un paseo? 
emprendes el viaje, caminas sin cesar 
 
junto a los árboles te deslizas 
ballet sosegado de plazas análogas 
¿ Qué  tienes  de  particular ? 
mirada ambivalente de vileza y piedad 
tus suaves y rebeldes cabellos 
tu manera alegre de rondar 
 
cuando das pasos sola y te detienes 
demandando de alguien más 
radiante joya de manantial 
eres júbilo y serenidad 
hermosa, eres hermosa 
y contemplarte es sensacional

Amarat

Libertad

No sabemos -de hecho- lo que eres,
concepto inefable puesto en palabra
¿Dónde será que te obtengo?
Quizá en campos de la infancia
entre montes de mi hipotálamo

No, no tienes cabida en este plano,
sin embargo, libertad, sin embargo,
te siento en esta grieta en la que
me arropo a diario, para darme
espacio, resguardo del tiempo,
que no mide el cómo pasa

Libertad

¿Será que nacemos contigo?
o que si quiera te conocemos,
o es que nos fuiste arrebatada
incluso antes de poder palparte,
por qué te siento jaula en pecho,
tu anhelo me instiga a perseguirte
como un buitre rondando la muerte

Mis ojos cerrados te oyen susurrar,
vuelcas en mí el sabor a esperanza
con esa sonrisa que compartimos,
te observo en una caricia solitaria 

Estás aquí, en calles del Centro
cuando la tomamos cientos,
reconquistando derechos;
eres paraíso en mi pensamiento
el sueño de América, que no me vendieron
pero que hallo en el accionar fuera del guion
preestablecido -por autoridades extranjeras-

Libertad

Tal vez, eres un querer errado
que no nos han ni enseñado
porque nos vendaron párpados
(y manos) quizá no te conozco,
aunque eres inherente al alma,
a lo mejor, si cerramos los ojos,
bien, hagámoslo ahora que quiero oír
el silbido de aves que habitan tus pulmones,
el canto de las sirenas que habitan tu garganta

Libertad, crisálida prometida,
sólo podré sentirte en la brisa,
en el intermedio de mis hemisferios,
no eres algo que halle en concreto
sino una vibración de mi epidermis,
eres un agasajo para mi cerebro,
la pausa entre realidad y fantasía
¿Será que dejarás de ser utopía?

Amarat