Ipomoea

La neblina
borra el límite
entre cielo y mar
perduran las violetas

desenfocadas
resguardan el aire
en el que nace tu nombre

las plantas
esconden mi querer,
el verde apacigua mis ansias
aquel delirio de explorar tus costas

sumergir mi cabeza
hundirla en tu corriente
de oleada mansa, tiritante

no sostengo más rimas
me quedo con la fragante
brisa de nuestras escapadas,
con la última gloria de la mañana

Amarat

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