Perfecta

Ya  estuve  ahí,    ya  fui  esa  persona
la que no arriesga, la que no empieza
la que observa incierta y la que nunca acierta
ya  pagué  deudas de generaciones  pasadas,
de  mujeres  imaginarias  que  no  protestaron
creyendo  en  los  engaños  que  les  contaron

Me   vi   ancha,  me  vi  tonta,  me  vi  loca
me    vi     insuficiente     en      el     espejo
me vi fea, me vi perversa, me vi insegura
me vi lo  suficiente  para  no hacerlo más
porque me cansé  de  insistir en esa perfección indicada
de tener que pretender la  familia soñada
de   tener   que   preocuparme  de  lo   que  otros quieren

¡y  vaya  que  miles  quieren  un trozo de mí!
un vientre de alquiler, la ama de casa que limpia y lustra callada

aquella mujer que va a la iglesia, que cree en el destino, la suerte y  el azar
aquella    mujer    que    se    quiere    tanto     como    para    no    engordar
como para no fumar, como para no insultar
la  chica  que  nació  para  transcurrir como sombra de algún caballero más

no soy esa dama prudente y eso no me hace mala
no soy esa señorita que no discute para complacer
que no tiene sugerencias, que no expresa ni siente
no   estoy   para   ser  aquello  que  quieren  de  mí
la mujer que no disfruta su libido,  la que  no  habla  de su intimidad
porque es tabú,  mientras va presa entre  prejuicios  y  estereotipos
muchos de los que viví y que ya  no alcanzo  a  ser
En esta, mi vida; la ilusión mejor cantada de la libertad

bajo    los   parámetros  de   mis   grandes   limitaciones
en esta,  mi  vida,  no  soy  esa  perfecta  mujer  y no me culpo más,
fui, el reflejo de una sociedad banal, de los sueños de mis parientes
más    viejos     que      en    sus     tumbas,     revolviéndose    están
así que sí, ya complací a quienes me instruyeron qué lucir o cavilar

ya me vestí  y  me desvestí, ya guardé silencio, ya dejé de razonar
ya cedí,  ya resistí,  ya puse la otra mejilla,  ya tragué mis lágrimas
ya   fui   poco   fuerte,    ya   les   permití   derrotarme
ya me vi como un objeto de publicidad, ya me sentí como compañía
ya me perdí entre habladurías y competencias ridículas,
con  mujeres,  a  la  par  de   capaces  que  yo
ya caí en lo más bajo:  odie  hallarme  mujer
ya lo hice y no lo haré más, porque ahora entiendo, esa no soy yo
sólo, la mejor versión contada de la intolerante, de la no creyente,
la de los malos días y de los pésimos hábitos

no      más       la       damisela       en      peligro
sino  una  mente  emancipada   que  se  acierta en cada jornada
aquella  persona  que  ha  decidido  convertirse  en  quién desea

independiente de estereotipos que encasillan
que nos apartan de nuestro lado humanitario
aquellos que nos dicen que obrar diferente es  malo
aquellos que nos hacen divagar, así que no, hoy no
hoy   no   esconderé    quién    soy    para    agradar
hoy  no  estoy  aquí para lidiar  con  apetitos ajenos
hoy        no,          no,         ni         nunca         más.

Amarat

Sin título5

(A propósito de la marcha #Niunamenos , dejo un poema de hace años)

 

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