Lento

el paso del tiempo ¡no existe!
es veloz como un relámpago
es lento como el desamor

es ayer, como 1. 9. 9. 2
es mañana como un moriré
relativo como mis tardanzas

el tiempo es una ilusión
que simula que estoy viva
aunque hace mil años morí

como el imperio inca
como la cultura egipcia
estuve aquí y desaparecí

un día accidentado
una tarde imprevista
una noche que decidí

me fui, nos iremos juntos,
así en un río darán a parar
cenizas de nuestros sueños.

Amarat

A menudo sentimos el paso del tiempo, al ver las horas y los años avanzar. No nos damos cuenta que es una percepción, este se prolonga y acorta de acuerdo a la intensidad del momento. Algún día lo perderemos, pero, al menos, tendremos la dicha de verlo pasar.

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No te enamores

Así como consejo -o advertencia-
manifiesto: no te enamores del amor,
no lo limites a valles heteronormativos
ni a avenidas monógamas y falocentristas

no opaques al amor con imposiciones o
deseos adquisitivos, este no se capitaliza,
nuestras anatomías son una anarquía
no hay disputas ni guerras frías

no fuerces al amor que es ingenuo,
no juegues a amar que es dinamita,
no combatas por él que es de cristal

no hagas del querer tu rutina
ni ese compuesto que se bota
una vez lo hayamos consumido
¡no lo ates a lo preestablecido!

No te enamores del amor
que está ilustrado en fábulas
no recicles las figuras de afecto
que de románticos están hechos
cada uno de los divorcios pactados.

Amarat

Libertad

No sabemos -de hecho- lo que eres
concepto inefable puesto en palabra
¿Dónde será que te obtengo?
Quizá en campos de la infancia
entre montes de mi hipotálamo

No, no tienes cabida en este plano
sin embargo, libertad, sin embargo
te siento en esta grieta en la que
me arropo a diario, para darme
espacio, resguardo del tiempo
que no mide el cómo pasa

Libertad

Será que nacemos contigo
o que si quiera te conocemos
o es que nos fuiste arrebatada
incluso antes de poder palparte
por qué te siento jaula en pecho,
tu anhelo me instiga a perseguirte
como un buitre rondando la muerte

Mis ojos cerrados te oyen susurrar
vuelcas en mí el sabor a esperanza
en esa sonrisa que compartimos
te observo en una caricia solitaria

Estás aquí, en calles del Centro
cuando la tomamos cientos
reconquistando derechos
eres paraíso en mi pensamiento
el sueño de América que no me vendieron
pero que hallo en el accionar fuera del guion
preestablecido -por autoridades extranjeras-

Libertad

Tal vez, eres un querer errado
que no nos han ni enseñado
porque nos vendaron párpados
(y manos) quizá no te conozco
aunque eres inherente al alma,
a lo mejor, si cerramos los párpados,
hagámoslo en este segundo que quiero oír
el silbido de aves que habitan tus pulmones
el canto de sirenas que habitan tu garganta

Libertad, crisálida prometida
sólo podré sentirte en la brisa
en el intermedio de mis hemisferios
no eres algo que halle en concreto
sino una vibración de mi epidermis
eres el agasajo de mi cerebro
la pausa entre realidad y fantasía
dime ¿Será que dejarás de ser utopía?

Amarat

Definitivo

Y aquí estamos, amor,
llegamos al punto de no retorno
¿cierto? ¡¿Tienes idea cómo dueles?!
como una daga clavándose en
mi aorta, reiteradas veces
 
abres mi esternón, expones mis cavidades
para acunar tu ausencia en un rincón de mi pecho,
me provocas taquicardias, mi corazón se electrocuta
 
porque creo que si te escribo otra vez -más-
ahora sí, en definitiva, algo en mí se quebrará
así que es posible que cuando ponga
el último de los puntos en este poema,
nada retorne a ser como antes era…
 
es probable que en este intervalo mate un ente,
enmarañe versos para despistar entre líneas
cómo te pierdo, y en ti, mi juventud de luz
 
por ende, lo pospongo; pasan horas entre
rima y rima, pauso, entre puntos suspensivos
quiero ganarle al tiempo que se esmera en
pasar lento como un caracol buscando nido,
te busco yo, aun sabiendo que has partido
 
y en ti hallo ausente el boleto de retorno,
no eres más que un asiento vacío,
la ciudad a la cual no regreso

a pesar de ello, me aferro en escribirte
¡demonios! Me temo que si paro de hacerlo
perderé tu nombre en mi agenda del 2016
que no quiere atarse a tus recuerdos, pero
ha borrado los malos y extraña los buenos
 
así que voy a las puertas del infierno
y con ascuas prendo las cartas enviadas,
incinero páginas escritas y planes predichos
 
quedas atado por el talón de Aquiles
a los años pasados que no volverán
y con estas letras te condeno
a vivir por siempre en tu memoria,
en la mía y en la de los que nos lean
 
con estas palabras, amor mío,
(y con las nos sentenciaste, tú)
nos pongo, entonces, un punto final

Amarat

*Escrito en el 2016.
Nos cuesta decir adiós a una relación, pero siempre aparece el momento sin vuelta atrás. El segundo en el que sabes que será definitivo… Este fue mi momento.

Desobedece, a veces 

Mis padres dicen que soy desobediente;
antes de acceder a sus mandatos,
he preguntado ¿por qué?
he refutado los estándares
quién determina qué gozar o no
(de lo que hace una nena o no)

y sí, quizá soy una insubordinada
chica del siglo XXI que cuestiona
¿por qué actuar como el resto?
a actuar como le nazca a uno
quizá lo opuesto a lo tradicional
a los parámetros de lo comercial
-existencia que se me hace natural-

no insinúo obviar consejos, jamás; mas
imponerse ¡no le permitas a nadie!
que en los retazos de libertad
que ‘lo civil’ nos concede
eres libre de ser quien prefieras
de vestir como gustes, de pensar como quieras,
de gustar a quien desees, de amar a quien decidas

de cometer los mismos errores, siempre,
puedes alejarte de quien conozcas,
comer y beber lo que te plazca,
eres libre de vivir a tu manera
mientras no lastimes a cualquiera ni
a ti misma, digo: vamos, aguanta, no cedas.

Amarat